| Ouida
(Louise de la Ramee)
Ouida fue el seudónimo literario de
Maria Louise Ramé, conocida también como Marie Louise de la Ramée.
Nació el 1 de enero de 1839 en Bury St Edmunds, en el condado inglés
de Suffolk. Su padre, Louis Ramé, era francés y trabajó
ocasionalmente como profesor de francés; su madre, Susan Sutton, era
inglesa. El nombre “Ouida” procedía, según las biografías
tradicionales, de la forma en que la propia escritora pronunciaba
“Louisa” durante su infancia. Con el tiempo convirtió ese apodo
infantil en una firma literaria breve, reconocible y de género
inicialmente ambiguo.
Su infancia transcurrió principalmente junto a su madre, debido a
las prolongadas ausencias de su padre. Susan Sutton fomentó desde
muy temprano su imaginación y su interés por la literatura. Ouida
aprendió a leer y escribir siendo muy pequeña y, según sus
biógrafos, compuso su primera historia alrededor de los cuatro años.
Desde la niñez mostró una intensa imaginación, escribía pequeñas
obras teatrales y utilizaba figuras de papel para representar sus
historias. La presencia de unidades militares en Bury St Edmunds
durante su adolescencia despertó además su fascinación por los
soldados, los uniformes, los caballos y los códigos de honor,
elementos que más tarde ocuparían un lugar central en novelas como
Under Two Flags.
En 1857 se trasladó a Londres con su madre y su abuela. Allí comenzó
a relacionarse con el mundo editorial y a publicar narraciones en
revistas como Bentley’s Miscellany y The New Monthly Magazine. El
uso del seudónimo Ouida hizo que algunos lectores supusieran
inicialmente que se trataba de un escritor varón, debido a la
seguridad con la que describía ambientes militares, apuestas,
caballos y conversaciones entre oficiales.
Su primera novela importante, Held in Bondage, apareció en forma de
libro en 1863, después de haber sido publicada por entregas con el
título Granville de Vigne. Le siguieron Strathmore en 1865, Chandos
en 1866 y Under Two Flags en 1867. Estas novelas le proporcionaron
una gran popularidad en Gran Bretaña, Estados Unidos y distintos
países europeos. Su producción fue extraordinariamente extensa:
escribió más de cuarenta novelas, además de relatos, ensayos, textos
políticos y libros infantiles.
Durante sus años de éxito en Londres llevó una vida llamativa y poco
convencional. Residió durante un tiempo en el elegante Langham Hotel
y organizó reuniones a las que asistían militares, escritores,
periodistas, artistas y viajeros. Entre las personas de su círculo o
de sus relaciones sociales se encontraban el explorador Richard
Burton, Lady Isabel Burton, Bulwer-Lytton y Wilkie Collins. Ouida
utilizaba las conversaciones escuchadas en esos ambientes como
material para sus novelas, mezclando observaciones reales con una
imaginación romántica y exuberante.
En 1871 abandonó Inglaterra junto con su madre y se instaló en
Italia. Primero vivió en Florencia y, desde 1874, en Villa Farinola,
una residencia situada en las afueras de la ciudad. Italia se
convirtió en su hogar definitivo y en el escenario de numerosas
obras posteriores. Allí continuó escribiendo novelas sobre
aristócratas, artistas, campesinos, conflictos políticos y cambios
sociales. Entre sus títulos más conocidos se encuentran Puck,
narrado por un perro; A Dog of Flanders; Ariadne; Friendship; Moths;
A Village Commune e In Maremma.
Ouida sentía una profunda devoción por los animales, especialmente
por los perros. Acogía animales abandonados y llegó a convivir con
varias decenas de ellos en su villa. Esta preocupación aparece de
forma constante en sus cuentos y novelas, pero también en sus
campañas públicas contra la vivisección y otras formas de crueldad
animal. Sus escritos permiten considerarla una figura temprana del
activismo animalista y de determinadas formas de sensibilidad
medioambiental, aunque sus posiciones políticas fueron complejas y
no siempre encajan en categorías contemporáneas.
Su literatura se caracteriza por un estilo apasionado, ornamental y
muy visual. Sus protagonistas suelen ser seres excepcionales que se
enfrentan a sociedades hipócritas, materialistas o injustas. Ouida
admiraba la belleza, el valor individual, la lealtad y la
independencia, mientras atacaba la corrupción, la crueldad y el
dominio del dinero. No obstante, su pensamiento contenía importantes
contradicciones. Defendía la libertad de muchas de sus heroínas y
denunció abusos sufridos por las mujeres, pero rechazaba el
movimiento sufragista y criticaba a la denominada “New Woman”.
También manifestaba simpatía por formas idealizadas de aristocracia
mientras condenaba con dureza el egoísmo de numerosos aristócratas.
La crítica académica actual ha recuperado precisamente esas
tensiones, que hacen de ella una autora más compleja que la simple
escritora de romances melodramáticos con la que durante mucho tiempo
fue identificada.
A pesar de ganar importantes cantidades de dinero, Ouida administró
mal sus ingresos. Mantuvo un estilo de vida costoso, realizó gastos
elevados en viviendas, ropa, recepciones y cuidado de animales, y se
vio envuelta en disputas y procesos judiciales. Con el paso de los
años perdió gran parte de su fortuna. La muerte de su madre en 1893
agravó su aislamiento y su situación emocional. Continuó escribiendo
artículos y ensayos, especialmente sobre política italiana, arte y
protección animal, pero sus ingresos disminuyeron y sus dificultades
económicas se hicieron cada vez más graves.
En sus últimos años vivió entre Bagni di Lucca, Massarosa y
Viareggio. Amigos y admiradores trataron de conseguirle ayuda
económica y, poco antes de su muerte, recibió una pensión de la
Lista Civil británica. Murió de neumonía en Viareggio el 25 de enero
de 1908, a los sesenta y nueve años. Fue enterrada en el Cementerio
Inglés de Florencia, donde se levantó un monumento funerario en su
memoria.
Durante décadas, su enorme éxito popular contribuyó paradójicamente
a que la crítica académica la considerara una autora menor. El
carácter melodramático de sus argumentos y su prosa excesiva fueron
utilizados para excluirla del canon literario victoriano. Sin
embargo, su obra ha comenzado a recibir una valoración más amplia
por su influencia en la ficción popular, su tratamiento de
personajes femeninos independientes, su crítica del materialismo, su
interés por los derechos de los animales y su capacidad para crear
historias de gran intensidad emocional. Under Two Flags y A Dog of
Flanders siguen siendo sus obras más recordadas y representan dos
dimensiones esenciales de su escritura: la fascinación por el
heroísmo y la profunda compasión hacia los seres vulnerables.
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